PENSILVANIA: Comprueban 301 casos de “sacerdotes depredadores”


La Corte Suprema del estado de Pensilvania acaba de publicar un informe de un gran jurado que documenta 301 supuestos casos de “sacerdotes depredadores” sexuales en seis diócesis en los últimos 70 años, tras investigar denuncias de abusos de menores.

En el primer documento público en el estado, el jurado explica que ha identificado a unos 1.000 menores víctimas, la mayoría varones y entre los que hay adolescentes y muchos preadolescentes, aunque no descartan que haya más. Valiéndose de la fe, “algunos fueron manipulados con alcohol o pornografía. A algunos les hicieron masturbar a sus agresores, o fueron manoseados por ellos. Algunos fueron violados oralmente, algunos vaginalmente, algunos analmente” por los religiosos, denuncia el texto.

El jurado se ha basado en el testimonio de decenas de testigos para elaborar las 1.356 páginas y ha revisado medio millón de páginas de documentos internos de las diócesis durante dos años. Por eso, no se descarta que el número real de víctimas ascienda a miles ante la posibilidad de que algunos registros se hayan perdido o que el afectado decidiese no denunciarlo.



Abusos sistemáticos y encubiertos
El fiscal general del estado, Josh Shapiro, ha destacado en rueda de prensa que el informe detalla “un encubrimiento sistemático por altos cargos de la Iglesia en Pensilvania y en el Vaticano”, ya que varias obispos “permitieron a los curas seguir activos durante 40 años”. El informe va más allá y sostiene que los líderes de la Iglesia “prefirieron proteger a los abusadores y a la institución”.

Shapiro ha descrito un caso en el un grupo de curas de seis de las ocho diócesis del estado ordenaron desnudarse a un niño y lo forzaron a posar como Cristo en la cruz mientras le fotografíaban. “Los sacerdotes violaron a niños y niñas. Lo escondieron todo durante décadas“, ha añadido el fiscal. En otra ocasión, se valió de la fe para explicar a los niños que “la virgen María tuvo que lamer a Jesús para limpiarlo tras nacer” y justificar así sexo oral. “A los niños no solo se les enseñó que este abuso era normal, sino que era sagrado”, ha explicado Shapiro.

La investigación no es la primera en la Corte de Pensilvania, ya que condujo una en la archidiócesis de Philadelphia en 2005 y otra sobre la diócesis de Altoona-Johnstown en 2016. Además, el informe ve la luz en un delicado momento para el Vaticano, que en los últimos meses se ha visto obligado a aceptar la renuncia o recluir por abusos sexuales a religiosos en Chile, Australia o Argentina. Precisamente, el último religioso recluido fue el cardenal emérito de Washington Theodore McCarrick, acusado de varios casos de pederastia.

Dos sacerdotes acusados
El jurado subraya que ha emitido acusaciones contra un sacerdote de la diócesis de Greensburg y otro de la de Erie, que presuntamente han estado abusando de menores en la última década. El resto de las diócesis afectadas son las de Scranton, Allentown, Harrisburg y Pittsburgh, todas ellas en Pensilvania, aunque algunos nombres han sido eliminados del informe.

Como consecuencia del encubrimiento, la mayoría de los casos, anteriores al año 2000, son demasiado antiguos para ser juzgados.

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