Caudillismo y caos en la vida nacional


Por: DANTE ORTIZ

e-mail:

redaccion[@]elnacional.com.do

Desde que apareció en el escenario nacional la figura del caudillo, hizo gala de desprecio por las opiniones de los demás y gravitó actuando al margen de consideraciones más allá de sus intereses y criterios.

Tal fue el caso de Juan Sánchez Ramírez en la coyuntura de 1808, cuando estaban dadas las condiciones para independizarnos de España, y él, apoyado por la iglesia Católica y adeptos, desvió la lucha del colectivo nacional frente a Louis Ferrand que representaba al imperio colonial francés y optó por regresar al vasallaje frente al imperio colonial español, lo que se concretó luego de la Batalla de Palo Hincado, en la Junta de Bondillo, primer congreso nacional con representantes de los distintos municipios que le sirvió de escenario para aislar a Ciriaco Ramírez, encarcelar a los seguidores de éste y retornar a la dominación colonial española; iniciando el período que la historia registra como de la España Boba (1809-1821).

Para el 1ero. de diciembre de 1821, cuando José Núñez de Cáceres proclamó la primera Independencia Nacional, se habían efectuado, por lo menos, seis intentos emancipadores, todos saldados en fracasos.

Entre 1822 y 1844 surgió el liderazgo de Duarte, quien se apartó del modus operandi de los caudillos al organizar La Trinitaria,practicar el liberalismo como doctrina, actuar por acuerdos y subordinar aspiraciones personales al proyecto emancipador, no solo frente a España, sino ante cualquier Estado Colonial, como Inglaterra y Estados Unidos, a los cuales señaló como tales.

En las condiciones económicas y socio-culturales de la coyuntura de post independencia surgieron otros caudillos, Pedro Santana y el no menos infame Buenaventura Báez. Estos dominaron el panorama político del país entre 1848 y 1864, cuando murió Santana pero, Báez siguió con sus acciones antinacionales hasta la muerte.

Entre 1863 y 1865, durante la epopeya nacional popular anticolonialista emergen del anonimato Luperón, Cabral y cientos de caudillos más.

De esa cantera de caudillos que fue la Guerra Restauradora solo Luperón no uso su poder sobre las masas para propósitos personales, actuando siempre cónsono con los intereses de las mayorías.

Entre 1880 y 1899 emergió Lilís como caudillo y se caracterizó por actuar políticamente para crear las condiciones generales para la penetración del capital extranjero y la formación de núcleos burgueses ligado al extranjero, vale decir, para que surgiera la versión dominicana del capitalismo dependiente y la burguesía antinacional que lo encabeza.

El despotismo de Lilis no era cuestión personal, obedecía a los intereses arriba señalados de servil al desarrollo capitalista y desde luego beneficiarse. Lilis fue ajusticiado por quienes aspiraban a sustituirlo como caudillo y usufructuar sus privilegios.

Publicar un comentario

0 Comentarios