Vladimir Guerrero Jr. debutará hoy en el béisbol de Grandes ligas



llega en alfombra roja al Big Show y con expectativas desmedidas Creció en un dugout, rodeado de estrellas, rol que se le pide desde la entrada a uno en MLB Es la columna del proyecto de los Blue Jays
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Nathanael Pérez Neró - SANTO DOMINGO 26 / 04 / 2019, 04:00 AM

Vladimir Guerrero Ramos usará el 27, como su padre. (FUENTE EXTERNA)

Dos décadas después de nacer en una clínica de la Montreal francófona que ni siquiera el súper talento de su padre sedujo al Olympic Stadium (último en asistencia con 9,547 en 1999), Vladimir Guerrero Ramos llega con la parafernalia de una estrella, el gran proyecto de otra ciudad canadiense, pero una anglófona que gusta del buen béisbol.

Acostumbrado a los flashes desde que abrió los ojos, a divertirse con las estrellas desde que empezó a caminar, a no tener que hacer filas para hablar o fotografiarse con leyendas llámese Barry Bonds, Alex Rodríguez o Albert Pujols, Vlad Jr., llega esta noche a las Grandes Ligas ante los Atléticos con las expectativas en el cielo.

Ya en 2017, antes de cumplir los 18, un artículo de Yahoo! Sports lo colocaba como favorito para formar la primera pareja de padre-hijo inmortal; en enero pasado Jim Callis (reputado experto en ligas menores) titulaba un extenso artículo en MLB.com así; “¿Es Vlad Jr., el mejor prospecto de la historia?”. En febrero Sports Illustrated lo ubicó entre los 100 mejores jugadores de la MLB ¡sin haber tirado una a ese nivel!

Callis compara las expectativas sobre Guerrero con las de Ken Griffey Jr., A-Rod, Mike Trout y Bryce Harper.

ZiPS, una de las fórmulas sabermétricas de referencias, proyecta que Guerrero bateará .288, con porcentaje de embasarse de .352, pegará 19 jonrones y remolcará 70 carreras en 114 partidos y 3.0 victorias sobre jugador reemplazo. La fórmula de Steamer arroja números más optimistas y vaticina promedio de .306, con 22 cuadrangulares, 77 remolcadas y 4.6 WAR en 122 choques.

Las 250 libras que carga en sus 6’2 pies preocupan a más de uno y le restan en la velocidad y alcance, pero su gran activo es la identificación de los lanzamientos en la zona y la fuerza para conseguir extrabases. Su defensa es un punto por mejorar.

Los Blue Jays, con varios ciclos exitosos, tienen en Guerrero, el cubano Lourdes Gourriel, y los estadounidenses Bo Bichete y Cavan Biggio (hijos de ex bigleaguers) el núcleo joven para aspirar al regresar a la Serie Mundial pronto.

Hoy son 19 en asistencia entre los 30 equipos con 19,773 en el Roger Centre, pero el futuro luce brillante y ese número podría regresar a los 41,880 de 2016 cuando José Bautista y Edwin Encarnación eran los imanes.

El vínculo canadiense

Según Toronto Sun, cuando a principio de 2015 más de una docena de equipos pujaba por desembolsar hasta US$5 millones por Guerrero, el entonces gerente del club, Alex Anthopoulos, viajó al país y, acompañado de Ismael Cruz, se reunió con los padres del prospecto en Don Gregorio.

Ese año había sobrado talento (entre ellos Fernando Tatis III y Juan Soto), pero Anthopoulos (montrealense de padres griegos) al percatarse de que la madre del jugador, Riguelma Ramos (una cibaeña a quien Guerrero padre conoció en Canadá), hablaba un francés fluido apeló a la lengua de Napoleón para presentarle todo lo que representaba el niño para los Blue Jays por sus vínculos con el país.

Terminaron acordando un bono de US$3,9 millones, menos dinero de lo que recibieron sus compatriotas Jhailyn Ortiz (Filis, US$4,2 MM) y Wander Javier (Mellizos, US$4 MM) y lejos del bahamense Lucius Fox (Gigantes, US$6 MM).

En tres años y un mes en ligas menores no hizo más que destrozar el pitcheo.

Las comparaciones

¿Será Guerrero Jr., mejor que Tatis III? ¿Al final de su carrera superarán a los Alou como la familia más ofensiva dominicana? Son de las preguntas que hacen seguidores del béisbol y las que solo el tiempo podría terminar respondiendo

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